martes, 22 de octubre de 2013

Vuelve...

Estás hundido. Te das cuenta, lo sabes.
Quieres empezar de nuevo, conocer otras personas que consigan hacerte olvidar a la persona que más has querido en tu vida. Lo haces. Conoces a esa persona que le da un vuelco a tu mundo. Al principio no lo sabes, claro, ¿cómo vas a saberlo? Empieza con una amistad, una amistad diferente. Pasáis de ser totalmente desconocidos, a hablar cada día, no un rato cualquiera, sino a cualquier hora del día. Sabes cosas de esa persona y esa persona empieza a saber cosas de tí. Sientes algo, es raro, diferente. Sientes miedo, miedo de poder olvidar a esa persona que seguía en tu pensamiento a cada momento. No quieres dejar entrar a nadie nuevo. Pero lo haces.
Esa persona también tiene miedo, también hay alguien que le ha dejado marcado, pero al final vence. Vence todo, y entonces pasa.
Pasa que tienes vuestro primer beso, ahí, sonríes. Puedes sentirlo, es como vivirlo otra vez. Me acuerdo de la ropa que llevaba puesta. Esos pantalones rojos que tanto me gustan, y su chaqueta blanca de Adidas. Sí.
Eras demasiado paradito para dar el primer paso, así que no sé ni de donde saqué el valor para hacerlo, bueno.
Me enamoraste. Joder, desde el primer beso me tienes. Nunca me canso de hablar del primer fin de semana completo que pasamos juntos, nunca. Fue tan perfecto... Aún no éramos nada, vaya, como ahora, pero si había algo. Ir a Valencia contigo, a disfrutar de las Fallas, fue lo más perfecto que he vivido nunca.
Dormir contigo por primera vez, sentirme protegida a tu lado, y que me despertases dándome un beso y lo primero que escuchase fue: estás más guapa sin maquillar. 
Joder, esas cosas me hacían sentirme de esa manera que sólo puedes conseguir tú...

Ha pasado casi un año de todo eso... Y es triste.
Muchas veces me da por mirar las cartas que me escribías en clase, tus "Te quiero", tus "Estoy deseando que llegue el finde"... Miro esas cartas, y miro nuestras fotos. Sí, es una carpeta llena de unas 100 fotos, fotos nuestras, de momentos que nunca voy a olvidar... Aunque está claro que tú ya lo olvidaste...
Has cambiado. Te dedicas a estar con otras personas, ya no nos une ni el mismo grupo y eso duele. Te estás volviendo el tipo de persona con la que yo nunca estaría...
¿Cómo crees que me siento, cada mañana al verte con esa chica en la puerta del bar donde desayunáis? ¿Cómo crees que me siento cada vez que discutimos? ¿Cómo crees que me siento?
Todo el mundo se empeña en decirme que no mereces la pena, que he sido demasiado buena contigo, y muy en el fondo de mi ser... lo sé. Te he tratado como un rey, como un Dios prácticamente. ¿Y qué has hecho tú? Ni siquiera has hecho un mínimo esfuerzo por mantenerme a tu lado. No estás para elegir. Tus amigos, todos ellos, te han dado de lado por tu forma de ser... puedo comprender que quieras ser sociable, tener nuevos amigos y encajar de alguna forma, pero... ¿de verdad merece la pena estar con gente así? ¿De verdad eres feliz estando con ese tipo de personas?
¿Sabes? A veces me pregunto: ¿por qué sigo esperando que vuelva, si llevo así meses y no hace nada por mantenerme a su lado? Se llama amor incondicional. 
No importa cuántas veces me hagas daño, cuántas veces tenga que perdonarte por todo lo que me has hecho, por todo lo que sufro por tu culpa... sé que te perdonaría cualquier cosa y sé que vas a volver, y desgraciadamente, por muchas veces que diga que ya se acabó, que no te consiento ni una sola más... Estoy tan enamorada de tí, que volveré a perdonarte.
No sé que acabó sucediendo, solo sentí dentro dardos. Vaya frase, ¿eh? Para tí solo he sido una más de cientos, una más. Para mi tú has sido mi mundo, y lo sigues siendo.
Mira que me lo dijiste: No quiero perderte como amiga por habernos liado. Ya es tarde. Demasiado... Dime cómo lo hago para no pensar en tí, para que no me afecte en absoluto lo que hagas o dejes de hacer, para que no mire tu última conexión a cada segundo, pensado qué estarás haciendo. Ya no me quedan razones para quererte, pero aún así, sigo haciéndolo. 
Yo escribo todo esto, porque sé que nunca vas a leerlo, que es la única forma de expresar todo lo que llevo dentro... Así que hazme un favor, uno solo.
Si te vas a quedar, quédate, pero quédate para siempre, sin pensar en nadie más, tú y yo contra el mundo, demostrándome que me valoras tanto que no puedes tomar una sola decisión sin mi.
Si te vas a ir, llévate el tiempo que perdí contigo, llévate los recuerdos, y por favor, llévate el dolor. Llévate mis ganas de llorar, todas las noches de insomnio, mis ganas de no comer, las cosas que no quiero ver. Llévatelo lejos.

Seguiría dando todo lo que tengo por ti, y eso es lo peor... saber que una persona no te valora, que no presta atención ni a lo que haces, pero dependes al completo de él. El daño ya está hecho, mi confianza hacia ti está destruida al completo y lo único que deseo ahora mismo es que te veas tan solo, que tengas que volver corriendo a mis brazos otra vez. Pero no nos engañemos... tu orgullo puede más que todo esto. Más que yo, incluso más que tú mismo. Preferirás estar solo y amargado, a volver a ser feliz, o al menos, a intentarlo, conmigo. Yo ya no sé si todas las cosas que me dijiste eran mentira, o eran verdad, pero yo te quiero. De todas las formas posibles, de todas las maneras y a todas horas.
Yo no te pido nada, te daré todo lo que tengo si vuelves. Pero a cambio solo te pido que vuelvas, que vengas conmigo. Que no estamos solos si nos tenemos el uno al otro. Vuelve, por favor, vuelve...